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Autor: Fran Velasco, Consultor Branding y Comunicación

Hace unos días releía el artículo “The Brand called you (La Marca llamada tú) ”, de Tom Peters (autor de “En busca de la Excelencia”, libro que dicho sea de paso, te recomiendo) publicado en Fast Company el 31 de Agosto de 1997. Y recuerdo mucho esta frase, que también me llamó la atención la primera vez que lo leí: “Cada uno de nosotros es el Director General de su propia empresa: YO, S.A. En el entorno laboral en el que nos ha tocado vivir, nuestro trabajo más importante es ser el principal vendedor de la marca que denominamos: YO, S.A.”

Y me hizo pensar que, más allá de inventar el concepto de Marca Personal (sólo el concepto, ya que en realidad la Marca Personal existe desde que el hombre tiene la capacidad de relacionarse con otros, más allá del entorno profesional), los profesionales deben empezar a plantearse, como una vuelta de tuerca más, que su “Marca” no depende únicamente de las Redes Sociales. Es muy común ver las Redes Sociales llenas de profesionales con un relato (palabra que por cierto parece estar cada vez más de moda) impecable de éxitos, lleno de sabiduría y consejos acertados…pero que, en el mano a mano, están huecos. En persona son (que es a donde voy con todo este planteamiento) una “mala experiencia”.

Es decir, según Tom Peters una Marca personal no es únicamente lo que contamos en Twitter o Linkedin.
Pensad que cuando escribió este artículo, en 1997, quedaban 5 años para poder utilizar Linkedin, 7 años para Facebook y 9 para que llegase Twitter.

Una Marca va más allá. Una Marca debe ser una gran Experiencia. Como decía el actor Errol Flynn, “no es lo que dicen de ti, es lo susurran.” Y si no mira el ejemplo de Zara o de Mercadona. Son grandes marcas, con orígenes humildes (Amancio Ortega empezó con una tienda de batas y la famila Roig con unos ultramarinos). Y se han hecho gigantes sin invertir un solo euro en publicidad. O mejor aún, piensa en ese bar de tu barrio que siempre está llenito. Ese al que quieres ir a tomar una caña a la terraza un domingo y no sólo es que no cabes…es que tienes que esperar media hora para pillar una mesa.

Y todo eso se ha hecho sin gastar un euro en publicidad. Se ha conseguido convirtiéndose en una gran Experiencia, digna de contar de unos a otros. ¿Cómo lo puedes llegar a ser tú, siendo un profesional sanitario?

Empieza identificando tus fortalezas. ¿Quién eres?, ¿Qué te hace diferente a los demás profesionales?…Responder a estas preguntas es clave. ¿Cómo? Empezando por un Análisis D.A.F.O: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. De estas cuatro variables, presta mucha atención a las Fortalezas y las Debilidades, las que hacen referencia a los factores internos, por lo que son los puntos sobre los que resulta más fácil trabajar y obtener resultados visibles a corto- medio plazo, ya que son elementos sobre los que puedes actuar de manera directa y rápida. Y además, sobre los que se tiene control y capacidad de generar un cambio.

Pero de poco sirve ser un gran profesional si no te conocen en tu sector, por lo que generar visibilidad es clave para desarrollar tu Marca. Haz Networking ¿Cómo? Retoma contactos, organiza eventos sobre tu especialidad, asiste a ferias, congresos y seminarios del sector. Y aquí sí, utiliza las Redes Sociales. Está claro que sitios como Twitter cada vez dan más pereza, pero si eliges bien en qué círculos moverte, hay una gran cantidad de usuarios muy interesantes. Ponte a ello, ganarás visibilidad y a la vez podrás conocer profesionales con los que colaborar en algún momento.

Y por último, hazte un batido con estos cuatro ingredientes: Coherencia, autenticidad, naturalidad y transparencia. Son básicos para construir una marca personal sólida. Para conseguir ser lo que decíamos un poco más arriba. Una gran, gran Experiencia. Ya hay suficientes vende humos e imitadores. Se sincero con lo que ofreces, no hay nada mejor que ser honesto. Muchas veces, cuando comunicamos creamos escenarios “idílicos” en los que magnificamos nuestros valores y nuestras capacidades, tratando de seducir al público con el objetivo de generarle la necesidad de “comprar” (sea lo que sea) lo que vendemos. Y hay muchas veces en las que la creatividad se nos dispara tanto que lo que ofrecemos pierde el sentido de la realidad. Como decían al final de “Con faldas y a lo loco”, nadie es perfecto.

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